
Por si su vida no fuese lo suficientemente caótica, tiene que acudir a una escuela, la única existente del pueblo, que tiene como directora a una señora que odia a los niños. Les pone severos castigos a unos pobres chiquillos que no pueden hacer nada. Los encierra en un armario, los tira por los aires etc.
A Matilda sólo la acompañan sus amigos y una buena profesora (la señorita Honey) que también está atemorizada por la directora del colegio. La srta Honey tiene una pequeña casa a la que lleva a Matilda de vez en cuando y se divierten juntas. La historia tiene un bonito final.
0 comentarios:
Publicar un comentario